Una vela es un gesto pequeño: sirve para parar diez minutos y poner la
atención en una sola cosa. Aquí el color lo marca la Luna del día, y lo
que haces con ese rato lo eliges tú.
El color es el signo. La Luna tarda unos dos días y medio
en cruzar cada signo del zodiaco, y cada signo tiene su color y su tema.
Por eso la vela suele repetirse dos o tres días seguidos y después cambia.
Virgo, Sagitario y Capricornio tienen dos colores: uno mientras la Luna
crece y otro cuando mengua.
La dirección es la fase. El mismo color se usa de cuatro
maneras, según el momento del ciclo:
Luna nuevasembrar la intención y descansar
Luna crecienteacercar y construir
Luna llenaculminar y agradecer
Luna menguantesoltar y limpiar
El día redondo. Cada signo tiene un planeta regente, y
cada planeta, su día de la semana. Cuando coinciden el día y el signo de
la Luna, lo marcamos como «día redondo»: no cambia el color, solo añade un
guiño.
lunes, día de la Luna: Luna en Cáncer
martes, día de Marte: Luna en Aries o Escorpio
miércoles, día de Mercurio: Luna en Géminis o Virgo
jueves, día de Júpiter: Luna en Sagitario o Piscis
viernes, día de Venus: Luna en Tauro o Libra
sábado, día de Saturno: Luna en Capricornio o Acuario
domingo, día del Sol: Luna en Leo
¿Y si no tienes ese color? La vela blanca sirve siempre.
Y si prefieres no encender nada, cada color tiene su versión sin fuego: el
color importa más que la llama.
Sin fuego: una piedra oscura en la entrada de casa
Qué más puedes usar
Un ritual pide una sola ancla para los sentidos, no una mesa llena. Si
hoy no quieres vela, cualquiera de estas cosas ocupa su lugar: en vez de
la vela, no además de ella.
Tradición española
Sal gorda o sal marina
En las costumbres españolas la sal aparecía una y otra vez ligada al
cuidado de la casa. En Asturias, la víspera de San Juan se sacaba la sal al sereno para que
le cayera el rocío de la noche, y al amanecer se repartía entre el
ganado: así lo recogió Aurelio de Llano en 1922. En Madroñera (Cáceres)
unos granos de sal formaban parte de los amuletos, y en Castilla y León
la costumbre era echar una pizca por encima del hombro cuando el salero
se volcaba.
De ahí tomamos un gesto de hoy, que es nuestro y no una costumbre
antigua: un platillo con un puñado de sal gorda cerca de la entrada,
de una luna nueva a la siguiente, si te apetece. Al terminar el
ciclo, la sal usada va a la basura: ni a la tierra de las macetas ni a
la comida.
Tradición española · versión de diario
Sal de mesa
¿No tienes sal gorda? La sal de la cocina sirve igual. El gesto es el
mismo y lo que cuenta es el rato que te tomas para hacerlo.
Práctica moderna
Aceites esenciales
Los aceites esenciales no aparecen en los libros de costumbres
españoles: lo que se usaba eran las propias plantas. Son una práctica
de hoy, y como tal la contamos. Sirven como ancla de olor: una o dos
gotas de lavanda, romero, naranja o limón en un difusor o en un
pañuelo, siempre el mismo aroma para el mismo gesto.
No se beben ni se añaden a la comida, y el frasco se guarda lejos de niños y mascotas.
No van sobre la piel sin diluir.
Nunca sobre la vela ni cerca de la llama: arden con facilidad.
Con embarazo, niños pequeños, asma o gatos en casa, mejor una ramita de la planta.
Los de cítricos sobre la piel reaccionan con el sol: que se queden en el difusor.
Tradición española
Hierbas en maceta
Romero, laurel, lavanda, albahaca, hierbaluisa y perejil: las plantas
del balcón y de la cocina. El laurel bendecido el Domingo de Ramos se
guardaba en casa; en León se adornaban las puertas con
albahaca por San Juan; y en Galicia se dejaban hierbas en un cuenco de
agua al sereno esa misma noche, para lavarse la cara por la mañana.
En casa basta una ramita en la puerta o un cuenco de agua con romero
junto a la ventana. Usamos solo plantas de cocina y de balcón, en
maceta, y el agua del cuenco no se bebe. El laurel, el de cocina: la
adelfa y el laurel cerezo se le parecen y no son para esto. La ruda y
el hipérico, aunque sean de la tradición, se quedan fuera.
Con fuego, con cabeza
Antes de encender:
Pon la vela en un plato o portavelas firme, sobre una superficie que no arda.
Deja al menos 30 cm libres alrededor: nada de cortinas, papeles ni ramas secas.
Que no quede al alcance de niños ni de mascotas.
No la dejes sola: si sales de la habitación o te entra sueño, apágala.
Apagarla antes de que se consuma no «rompe» nada: el gesto ya está hecho.
Ten un detector de humo en casa. Ante un incendio, llama al 112.
De dónde sale esta tabla
El color sigue al signo por el que pasa la Luna y la fase marca la dirección. Es una práctica moderna de velas, con raíz en los días y regentes planetarios; las fuentes no siempre coinciden y esta es la lectura de Lunardia. Tú decides siempre.